XXVI

 Toto amado, hijo querido y deseado, tú, mi primer amor consciente, mi primer y magno vínculo con la divinidad, eres fascinante, poderoso y mágico.

Todo ese poder, esa fascinación y esa magia son fuerzas energéticas que construyen mediante sueños, anhelos y esperanzas, a la vida sublime que puedes tomar con las manos de tu corazón y con las alas de tus pensamientos.


Mi hijo fascinante y fuente de energía y de amor, quien siempre me ha causado gozo, un gozo cargado de miedo, de incertidumbre y de orgullo feliz, gozo de estar alerta, gozo de vida y de giros que como nudos mantienen mi atención porque me lleva a aprenderte. 

Mi hijo mágico quien con su telaraña y su pollo Toky, tus trabalenguas jurásicos, tus sueños de saberes y prácticas inteligentes cumples ahora un año mas de vida, una vida que es única, tan explosiva y explotable como verdadera. 

Sabes que el amor sí existe porque lo vives y lo respiras y porque estás hecho de partículas esenciales de amor, por ello hijo mío, me alegro mucho por ti, por tu vida y por tu amor. Me alegro que cumplas años y que vivas en muchos corazones.


Me alegro incluso de estar lejos en distancia física, porque podremos experimentar que la cercanía, el amor y el orgullo son del corazón y no de los espacios que separan a los cuerpos.


Feliz XXVI cumpleaños hijo.