Cuando las leyes son absurdas


No hablaré de aquellas leyes de los Estados Unidos donde es delito comer cereal en la cama o es delito manejar con pantalones cortos, hablaré de leyes que son aún más absurdas: las leyes electorales en este avergonzado y ridiculizado México. ¿Porqué se tienen que hacer las leyes “al pie de la letra” solamente en algunos casos? ¿Porqué los procedimientos absurdos tienen que cumplirse cabalmente para hacer una verdadera justicia?

Y pregunto porqué, en el sentido de que nuestra Constitución (y obviamente cualquier otro documento que integre leyes) está encaminado a hacer un mejor lugar para vivir, para hacer una nación justa y de progreso que beneficien a TODOS los mexicanos. De tal manera que los argumentos de que la “ley electoral…”, o “los procedimientos …” o “de acuerdo con lo que los partidos establecieron…” resultan tan absurdos como ponerse a brincar y correr antes de tomar un medicamento en suspensión solo porque en el envase dice “agítese antes de usarse”.

Estamos en el umbral del futuro y los beneficios o cualquier consecuencia, son absolutamente determinantes, estamos hablando de todo México y del “deber ser”, no del “se me da la gana ser” (presidente). Nada de que todo se vale; nada de que “los mismos partidos pusieron las leyes y se tienen que aguantar”; nada de que “como es difícil de probar la compra del voto, no se puede invalidar”; nada de necedades.

Las leyes son absurdas cuando no se aplican completamente, y más aún, las leyes son absurdas en la misma proporción que quienes las aplican se muestran absurdos y faltos de integridad moral.

Sin comunicación con el pueblo, sin voluntad de hacer valer la justicia, sin dignidad, sin limpieza o sin autenticidad, no podemos pensar que el estado mexicano sea equilibrado y justo, por el contrario, solamente se está dando una muestra de ilegitimidad y de violaciones a la constitución. Vemos así a un estado traicionero, a un estado que asesina a la dignidad humana, a un estado que está más preocupado por el poder en sí mismo ya que no es capaz de garantizar la democracia, ya que no es capaz de escuchar la voz del pueblo.

La voz no la deben tener los grupos privilegiados ni deben hacer callar la de la dignidad humana.

1 comentario:

jorge godinez estrada dijo...

la injusticia la encontramos día a día pero esto no quiere decir que tenemos que acostumbrarnos a ella y caer en la ignorancia

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