Semainomenon es el nombre que los antiguos griegos daban a la significación, a esa parte de las representaciones mentales que refieren los signos. El Semainomenon pretende ser un blog de significados y significaciones con aplicaciones dentro de la cultura, el diseño, la educación y en general, de cualquier manifestación humana.
Spirato
Interpretar grupos sociales y su papel en la sociedad.
El análisis de la imagen pública
El análisis de la imagen pública, como ejemplo del papel social de las tribus urbanas.
La imagen pública es la percepción, la opinión, y la idea que se tiene de algo, así, una persona puede tener una imagen pública en tanto sea percibida por sus elementos representativos o por los signos que este porta o muestra en muchos de sus aspectos de la vida, ya sea en cuanto a elementos intencionalmente establecidos o los inconscientemente utilizados.
El conocimiento en general, así como la conciencia de sí mismo y el conocimiento del contexto que determina a cada individuo, es entonces el factor más importante en la "formación" de esa imagen que los demás perciben, sin olvidar que esa "formación", no es una simple creación, sino una modelación de sí mismo en aspectos internos del individuo (autoestima, motivación, rol familiar, rol sexual, identificación de capacidades, habilidades, limitaciones, traumas emocionales y en general en el aspecto sistémico -lo sistémico se define como un campo emergente de la ciencia que estudia los sistemas holísticos-) y aspectos externos (como su apariencia física, manera de vestir, peinado, uso de accesorios, ademanes, mirada, gesticulación). Ambos elementos mencionados inciden directamente en la capacidad comunicativa del individuo, ya que con la conciencia del funcionamiento interno será posible la manipulación de lo externo, incluyendo el uso de los signos lingüísticos y de los símbolos sociales que permitirán un grado de aceptación, un grado de rechazo o simplemente de inserción social en contextos diversos.
Por ejemplo, una sonrisa franca puede darse a pesar de que un individuo no tenga un estado anímico estupendo, que su salud no sea la mejor, que esté pasando por una situación económica adversa, o que en general los problemas le abrumen, pero el ser consciente de la situación puede transformarse hacia el optimismo y generar una sonrisa franca. Situación que es muy difícil en los tiempos actuales, pero no imposible.
Partiendo de la semiótica, podemos clasificar los signos que se generan en las personas, desde las personas y por las personas. La idea de la semiótica es estudiar, conocer y analizar a los signos en su contexto. El conocimiento de los signos es poder ya que los signos están presentes en todo lo que nos rodea, incluso uno mismo los genera constantemente, por lo que conocer de los signos, es poder, no conocer de ellos, es ser su súbdito.
Abarcar a los signos desde tres aspectos es una tendencia en el análisis de la imagen, ya que existen dos nombres para el conocimiento de los signos: la semiótica y la semiología, donde la primera surge en un aspecto de triada y la segunda en aspecto binario, sin embargo es correcto utilizar indistintamente cualquiera de los términos para referirse al estudio de los signos.
Nuestro análisis por lo tanto será en la semiótica terciaria, propuesta por Charles Sanders Peirce. La idea del signo, para Peirce está compuesta por tres elementos: Objeto, signo e interpretante.
· Objeto, objetivo, lo referencial, lo icónico. Es el objeto que necesita ser signado, ya sea cosa material o inmaterial, física, ideal o emocional, pero que motive a la formación de un signo; el objeto suele estar ausente cuando se utiliza un signo, por lo que puede entenderse también como el objetivo, a lo que se refiere. O también puede referirse al origen del signo, de donde parte o de donde surge el signo.
· Los índices, el signo que se usa para distinguirse de lo demás. El signo es la representación propiamente dicha, es el elemento material que transporta la idea de un objeto. Un signo es algo que representa algo y debe poseer materia, así el signo es la palabra hablada o escrita, el silbido, el claxon de un automóvil, etcétera y es distinto para cada idea, objeto o situación, por ello es que ocupa el vértice de lo indicativo.
· Lo simbólico, la parte que arma el interpretante. Es la significación que se hace del signo, lo que se entiende de acuerdo con el contexto y que es generado desde la subjetividad y la polisemia.
Cuando el interpretante coincide con el objeto, es porque el signo utilizado fue el correcto, existe así una comunicación adecuada para los fines del signo.
Esta semiótica terciaria tiene una categoría donde los signos se analizan como iconos , índices y símbolos, basados en los mismos principios de: objeto, signo e interpretante. La explicación es sencilla:
1. Analizar los iconos (los elementos icónicos que representan fielmente al objeto)
2. Analizar los índices
3. analizar los símbolos
Por ejemplo, analizar semióticamente a alguien o a algún grupo social, es conocer a profundidad:
Iconos (Los conceptos o principios que representan fielmente al objeto). Cómo son sus referentes, cómo es su realidad original, de donde viene, qué elementos significativos le determinan, cómo es la familia (el grupo social que lo fundamenta), cuáles son sus características físicas, su comportamiento, sus creencias y en general todo lo que tenga que ver con los elementos que forjaron al individuo.
Índices. Cómo lo identificamos, cómo se identifica, qué lo hace ser diferente a la vista de los demás, es entonces la manera como asume sus características individuales (que no son independientes o aisladas de sus iconos, pues han sido determinados por estos).
Símbolos. Tiene que ver con su filosofía y los objetos que ocupa para ellos, son los elementos físicos que representan sus creencias o su esencia; la parte de su pensamiento transformada en objetos de manera consciente. Lo que la gente percibe y/o entiende acerca de esos elementos simbólicos que porta el individuo o el grupo social.
Conclusiones. Se puede concluir el análisis con un resumen que abarque lo observado en el grupo social en cuanto a las coincidencias y discrepancias entre lo que pretende ser, el cómo pretende ser visto y el cómo es visto o percibido por los demás. La conclusión muestra una tesis justificada cuyo argumento es objetivo basándose en las evidencias (científicas -producto del análisis semiótico-).
Ya no quiero votar
Hace algunos años, salir a votar era una fiesta para mí pues lo veía (en un ejercicio dogmático) como un festejo de la democracia, como un festejo de la participación ciudadana como una posibilidad - quizá no- de cambio pero sí como una posibilidad de que el pueblo tuviera un espacio donde manifestarse y ser tomado en cuenta; para mí, salir a votar representaba esa posibilidad ser escuchados y presionar para que de alguna manera se tomara en cuenta aquello que las masas pensaban. Todo eso me dejó enseñanzas muy tristes y muy lamentables y de las cuales ahora me siento víctima (soy la vístima) y me siento manipulado, burlado y abuzado. Ahora entiendo, reconozco y lamento la tristeza de tener que votar no por lo que consideramos mejor, sino por lo que consideramos sea la opción menos denigrante.
Crecí escuchando por todas partes y a gente de todos los niveles decir que "... es que no hay ni a quién irle, todos son igual de malos".
No me hace feliz salir a votar y saber que no tengo opciones para escoger; no me hace feliz ser testigo de la podredumbre de la política, de las herramientas y de las estrategias de manipulación que convierten a la política en una herramienta solamente de degradación social.
Antes, solía promover con mis alumnos a que salieran a votar y que ejercieran este derecho, porque yo confiaba en que era una opción de cambio y de participación. Ahora tengo que pedirles que participen desde el corazón y con el ánimo de que nosotros o cada quien estamos haciendo las cosas que nos corresponden, pero siendo consciente de que esa no será una herramienta que provoque el cambio hacia el crecimiento, hacia la honestidad, hacia el honor ni dirigida hacia la dignidad.
Quisiera votar bien, siendo optimista y desde la alegría; quisiera votar con más certezas que dudas y confiando que mi voz tendrá valor dentro de la construcción social real, positivo, que al emanar desde la honestidad de mis pensamientos y con afán de ser mejores, funcionen a evitar la destrucción.
La situación actual de la teoría y la práctica educativa
La situación actual de la teoría y la
práctica educativa
Sergio Ángel Guillén León
mayo 2021
Introducción
La pandemia por COVID-19 desató en
todo el mundo situaciones que obligaron a transformar radicalmente una realidad
que de manera inminente nos acechaba, principalmente exitoso en las escuelas
mexicanas particulares si hablamos del sistema de que la educación pública en
nuestro país ha estado debilitada por factores económicos y políticos. Así, las
escuelas particulares se vieron obligadas a establecer formas novedosas para
poder llevar a cabo el desarrollo de sus programas académicos en todos los
niveles, valiéndose de los recursos humanos disponibles y con la alfabetidad
informática vigente de sus protagonistas (tanto los maestros como los
estudiantes) quienes tuvimos que someternos a una educación acelerada.
Sin duda, en esta
experiencia docente, el conductismo sigue presente, pues el estímulo de las
condiciones obligadas fueron los condicionantes y como teoría, es de donde se
sentaron las bases de una educación dirigida científicamente a lograr
resultados específicos con las mentes inexpertas a partir de moldear su
conducta. La pandemia obligó a que la visión periférica que menciona
Peña-Correal (2010) como parte de las características del conductismo (llevara
el análisis de las partículas más básicas de la conducta, las condiciones
ambientales y los aspectos semiológicos para descubrir cómo se conforma el
aprendizaje y poderlo abordar desde ahí) se ejecutara con las herramientas
tecnológicas.
El cognitivismo ha estado
presente funcionando principalmente en el ámbito social que vincula a la
producción de conocimiento desde los aspectos sociales. No me cabe duda de que
las teorías cognitivistas en el contexto actual han funcionado produciendo el entrenamiento
necesario en las mentes de todos nosotros, para poder adaptarnos con prontitud
al cambio. Ponz-Diez (2013) clasifica la construcción intermental de la
realidad haciendo énfasis en esos aspectos torales: el interaccionismo
simbólico tardío, la etnometodología y el construccionismo social. Estos tres
aspectos responden indudablemente al contexto actual de la educación que en los
ámbitos escolares de educación particular que lo han implementado. Han
resultado exitosos.
Porque las condiciones de confinamiento han obligado a
que construyamos nuestro propio conocimiento como docentes que nos permita
solucionar problemas de comunicación educativa y enfrentarnos a disyuntivas
delicadas como es la evaluación, todo esto en un marco de educación a distancia.
El constructivismo sociocultural que está clasificado en el continuo
constructivista que realiza Serrano y Pons (2011), habla acerca de él como las
actividades simbólicas para un entorno compartido, por lo que la relación se da
desde el individuo hacia el entorno y esto, apoya la idea de la construcción
generalizada en aprendizajes cooperativos en las redes sociales del mundo (en
internet).
Entonces,
esta educación virtual aplicada en torno a la emergencia provocada por el virus
SarsCof-2, lleva a colocar el plano de la enseñanza virtual en un aspecto que
analiza Picón (2020) y que analiza en el problema de cómo hacer para que “yo”,
como docente pueda decir que si yo enseño es porque muestro, proporciono,
acerco, guío, entrego, estimulo lo necesario para que el estudiante tenga una
experiencia con algo. O que el estudiante pueda afirmar que realmente toma,
asimila, reflexiona, piensa, interioriza, entiende, percibe, siente y ama eso
que le fue enseñado.
Desarrollo
Los docentes hemos experimentado
diversas condiciones: desde la idea de libertad y comodidad (solo idea por la
seguridad, el confort y ahorro de tiempo y transportación) por trabajar desde
casa, hasta la experimentación de angustia, inseguridad, desesperación y
confusión, en lo laboral y en lo humano (incluido aquí el aspecto relacional
familiar y social). Este enfrentamiento de las condiciones para realizar la
labor educativa, encierra problemáticas diversas para los docentes (como los
agentes mediadores del conocimiento) sin duda, parte trascendental en estos
procesos, pero también los estudiantes y los mismos centros escolares
atraviesan por crisis igual de complejas.
En el caso de los
estudiantes, se identifica en la práctica que no tienen hábitos de autoestudio
suficientes que los habiliten como entes aptos para desarrollar un programa
académico en línea (descontando las cuestiones tecnológicas como los equipos,
ancho de banda de internet, software), sale a relucir la abismal diferencia en
la alfabetidad informática aplicada a las funciones propias de actividades
académicas (preocupante, porque suelen ser las mismas que aplican en el mercado
de trabajo -desde procesadores de textos, hojas de cálculo, uso de internet,
software especializado en los estudios que lo requieren-), hasta las de índole
actitudinal que muestran a estudiantes apáticos y que continúan pretendiendo
retar al sistema o los que requieren atención personalizada profesional para
poder nivelar las condiciones y dejarle ser competitivo.
A la problemática del
estudiante, debemos sumarle a los colegios y la preparación del personal para
asumir las nuevas características de la emergencia, así como las
características de soporte tecnológico que respalde esa nueva realidad. Sin duda que el estudiante se ubica en el
final de esta cadena vertical siendo susceptible, víctima y receptor de todo el
proceso.
Como docente en
ejercicio, soy testigo de que los colegios poco preparados para prever
situaciones de emergencia han atravesado por crisis mayúsculas que les han
llevado a cerrar planteles, grupos o carreras. Soy testigo de que la inversión
en capacitación y en tecnología está comprometida enormemente por la capacidad
de los altos mandos de esos colegios, principalmente aquellos que no solían
apostar por la tecnología de punta ni en la capacitación para ello por
ahorrarse recursos económicos (lamentablemente empezamos a ver que hay
universidades con genios administrativos que aprovechan las clases en línea
para saturar al docente con listas enormes de estudiantes incluso de varias
regiones distintas, provocando condiciones de trabajo adversas para lograr una
educación con buena calidad).
Tanto los profesores como
los estudiantes y los centros de trabajo en educación se encuentran (nos
encontramos) en una marea de corrientes cambiantes por donde acecha el leviatán
ignominioso de la pasividad. Nos encontramos con el uso de los recursos
tecnológicos comprometidos en un tsunami interminable de herramientas que nos
atraen, nos enamoran, nos confunden, nos agotan, nos fascinan y nos llevan a
pensar y a veces soñar.
Conclusión
Es bien sabido y ya es de uso
popular, que el uso de la tecnología y la educación a distancia apoyada de
internet llegaron para quedarse; ya no se entiende la educación sin estas
oportunidades, sin el uso de recursos digitales, sin internet, sin clases en
streaming, sin simuladores, sin videos, sin redes sociales, sin plataformas
educativas que permitan interacción, sin realidad aumentada, sin una
inteligencia informática en constante actualización, sin la habilitación de las
tecnologías de comunicación que nos lleven a invertir más en dispositivos y en
conectividad, que en papel y en libros.
Sobrevivirán de manera
destacada, útil y competitiva, aquellas escuelas que sepan adaptar de manera
eficaz los procesos aprendidos en esta pandemia, de la misma manera que los
estudiantes quienes mediante la observación consciente e inminente de una
necesidad, tomen a la educación con la misma facilidad que toman un smartphone.
Los profesores ya se han adaptado de manera eficaz a los tormentosos cambios
tecnológicos y han invertido muchas horas, mucho dinero, muchos espacios
personales en la transición correcta. Es ahora trabajo de las directrices
educativas que sepan insertar efectivamente estos cambios mediante la aplicación
de la teoría que, si bien no fue creada para este contexto, es aplicable, pues
la mente humana sigue funcionando incluso sin Internet y diversificando sus
focos de atención. El ser humano es perfectible y la aplicación de la
tecnología en la educación también lo es.
Referencias
Peña-Correal,
T. (2010) ¿Es viable el conductismo en el Siglo XXI?. Recuperado de
http://redie.uabc.mx/vol13no1/contenido-serranopons.html
Pons-Diez,
J. (2013). ¿Hay vida más allá del cognitivismo? Encontrando respuestas en la
Psicología Social. Informacio Psicologica, (105), 110-129. https://www.uv.es/lisis/xavier/2013/inf-psicol-textfinal-art13.pdf
Serrano, J. M. y Pons, R. M. (2011). El
constructivismo hoy: enfoques constructivistas en educación. Revista Electrónica
de Investigación Educativa, 13(1). Consultado el 16 de abril de 2021 en:
http://redie.uabc.mx/vol13no1/contenido-serranopons.html
Picón, M. (2020,
mayo). ¿Es posible la enseñanza virtual? Foro educacional, No. 34,
págs. 11-34. Recuperado de https://doi.org/10.29344/07180772.34.2357
“Perspectiva sociológica y educación”
“La perspectiva sociológica”
El estudio de la sociología en diversos ámbitos del conocimiento humano requiere de enfoques precisos
que lleve a un análisis bien enfocado para evitar
que se extravíe o se confunda en campos de acción a los que no pertenece la sociología. Este asunto es identificado en los ámbitos históricos donde mediante una revisión de las perspectivas y las corrientes ontológicas, se intenta aclarar
el panorama. El presente trabajo pretende mostrar ese recorrido
de manera sucinta
mirando a la educación como el principal
eje de los enfoques
de la sociología aplicada. Se revisaron los trabajos de diversos
autores que retoman
a los clásicos identificando que la sociología es una ciencia
joven cuyo surgimiento atravesó por muchas discrepancias tanto metodológicas como por modos de abordar la realidad. Cada periodo, época o escuela
mira a la sociedad
desde una perspectiva particular y parece que se abordan desde criterios propios de la costumbre
y líneas de pensamiento, surgiendo así los diversos
teóricos y sus posturas representativas de quienes, para los fines de este trabajo, se retoman
las ideas principales para generar una perspectiva sociológica fundamentada
que sirva como base de un método de análisis
sociológico.
Los teóricos
representativos son estandartes de las corrientes de pensamiento, pero con trabajos
diversos, aunque enfocados por el mismo eje toral. Las discusiones, las discrepancias, las coincidencias, los
descubrimientos y las propuestas son los elementos que solidifican las posturas filosóficas y unen ideologías, desde las cuales se habilita
el carácter ontológico de los estudiosos, justificando su existencia y sus miradas hacia
los fenómenos de estudio.
Y coincido
plenamente con la idea de la
maleabilidad del individuo desde la colectividad, en este sentido se identifica que “Los hombres tal como los conocemos son formados por la sociedad, son maleables
y su participación social y política es potencial
e intrínsecamente gratificante” (Warner,R.S. citado por Uña, 2006)
Intentar mirar al hombre y su comportamiento en grupo, en cuanto a sus relaciones sociales desde las instituciones que surgen de manera natural en todo organismo
social, no es tarea sencilla
y requiere de procedimientos metodológicos no solamente teóricos, sino que, en la praxis, sean capaces de replicarse y funcionar. Esto lo miro como una imposibilidad pues las implementaciones de esos procesos
surgidos desde los ámbitos de poder han convertido al hombre en su peor amenaza, en procesos que parecen
ser naturales. Surgir la razón desde la experiencia social y mover las experiencias sociales
desde el pensamiento queda en manos de los cotos de poder,
de quienes dictan o establecen los procesos económicos que organizan
a los países, sus culturas y sus relaciones tanto internas como globales.
El considerar las etapas que fueron dando forma y bases al desarrollo de la Sociología, es de fundamental importancia, incluso la posibilidad de mirar como menciona
Uña (2006) a Aristóteles y la sociabilidad, los agrupamientos particulares, el estado
y las normas, donde a título personal, considero que sientan
las bases del método sociológico que impacta en Comte y en Montesquieu.
Estas maneras alternas de mirar al hombre,
fundamentan el estudio
de la sociología, dando pauta a lo que podemos llamar perspectiva sociológica. Intentemos determinar este concepto:
La perspectiva sociológica parte de la idea de que la sociología corresponde a un estudio sistemático, riguroso y científico de la sociedad; es una ciencia porque implica
la existencia de un objeto y de un método, siendo el objeto un cuerpo organizado de conocimiento y el método, aquello que organiza
a ese objeto. Así, poder mirar desde dentro del grupo que actúa o desde fuera,
son dos de los puntos que nos acercan a la idea de Perspectiva sociológica. (Berguer,
citado por Martínez, A. 2015).
¿Entonces qué es la perspectiva sociológica? Se aborda la información de perspectiva sociológica desde el punto de vista de Berger,
quien menciona la idea de mirar características generales de los grupos
sociales en actitudes
particulares, o sea, si observo
cómo se comporta
uno de los grupos de esa sociedad, puedo observar o saber cómo es toda esa
sociedad.
Aquí entran elementos
que tienen que ver con los hechos sociales
y los hechos culturales. Los hechos sociales se refieren a la manera como se comportan o cuál es la función
de los individuos en su sociedad; y el término hecho cultural lo entiendo como la manera en la que se expresa ese grupo quizá en
cuanto al aspecto de la función estética.
¿Cómo sabemos Entonces si lo que se está analizando es un hecho social
o un hecho cultural? Se puede saber analizando o conociendo la manera como han sido otros grupos sociales en otros lugares y en otras épocas.
Ese es un primer punto de vista de una perspectiva sociológica: mirar lo general
a partir del análisis
de lo particular. Aunado a la perspectiva propuesta por Berger, Zorrilla
aporta proponiendo el nombre al objeto
de estudio como “grupos humanos”, considerando al grupo máximo como la sociedad.
Zorrilla quiere saber cómo es el grupo en función de su estructura y cómo se comportan
en grupo. Se pretende
que a partir de ese estudio
o de ese análisis
se puedan predecir los comportamientos. Esa postura
también que va en el mismo sentido
planteado por Berger de mirar los fenómenos generales a partir de los fenómenos particulares.
(Berguer, citado por Martínez,
A. 2015).
Las perspectivas sociológicas nos sirven
entonces para conocer
a un grupo de personas
que se interrelacionan. En el caso del párrafo
anterior, sería el identificar la estructura como está constituido, así como sus tradiciones para poder
conocer al grupo.
Otra de las perspectivas sociológicas es la que menciona
la posibilidad de “dar un paso atrás” o de buscar un ángulo diferente para evitar generar
ideas que no sean válidas
por el riesgo que existe en la
subjetividad del sociólogo.
A las perspectivas sociológicas debemos incluir
el papel de Durkheim, pues su punto de vista tiene que ver con la idea de que la conducta está influenciada por factores
sociales y que las conductas
no son hechos aislados.
W.
Mills citado por Martínez, A. (2005) refiere
a la actitud
como un producto de la comunicación global y quizá también
mira los estudios
sociológicos con un sesgo que no es imparcial.
Entiendo también a las
perspectivas sociológicas, por
ejemplo, y como lo menciona
Artínez, A. (2018)
desde Comte, quien habla de los tres estadios de la sociedad
en el sentido
de lo teológico, lo metafísico y lo científico, en donde da características o menciona
las características de cada uno de esos tres estadios desde donde se está analizando a la sociedad. Por ejemplo, en el estadio
científico la realidad es una realidad
social producto de hechos que son analizables (por ejemplo,
decir que el ser humano es ser humano y se comporta como ser humano) y quizá las condiciones históricas van a determinar su proceder
o sus comportamientos.
Si la sociología implica un modo de mirar al mundo, se está hablando entonces de una determinada perspectiva que es lo que hemos estado mencionando
a lo largo de
este breve texto. Giddens
habla de que la sociología se encarga de estudiar a la vida social humana en grupos y en sociedades de tal manera que la práctica de esta sociología va a incluir
el conocimiento que los sujetos van a tener de sí mismos; por lo tanto, esos hallazgos
sociológicos van a transformar lo que creemos formando así lo que conocemos
como el sentido común.
La perspectiva sociológica en nuestra vida cotidiana se refiere a lo que hace el sociólogo
como el hecho de reflexionar sobre la situación en la que se encuentra
un grupo social. Esa reflexión
es tener una perspectiva sociológica únicamente cuando es abordado desde el método científico y no desde el empirismo.
Los elementos
a favor de tener una perspectiva sociológica son: poder valorar
a la sociedad, no dar por supuestos
los hechos observados, darnos cuenta de que existen
reglas en los grupos
sociales, que podamos
entender cómo funcionan
sus instituciones y finalmente, que se puedan reconocer
las diferencias para que se puedan
afrontar los conflictos. Por lo tanto, los beneficios de una perspectiva sociológica
van
a radicar en la aplicabilidad para mejorar
las
condiciones de ese grupo
social.
Las desventajas que puede presentar una perspectiva sociológica son que ese punto de vista puede ser volátil,
pues las sociedades están en constante
cambio; un aspecto
que tampoco es positivo
es que puede someterse
a la subjetividad del individuo que estudia el fenómeno; un aspecto más es que los estudios sociológicos
cuando son conocidos
por los grupos o por las masas, se pueden convertir en un elemento
de influencia que si no es controlado, puede provocar
un desorden social.
En síntesis
y para cerrar esta idea, entiendo que tener una postura clara acerca de cómo funciona una sociedad,
no es una perspectiva sociológica, pues eso sería el resultado de haber abordado
alguna metodología desde algún punto de vista y esa, la manera desde dónde mirar o dónde basarse
para realizar el análisis, sí sería la llamada perspectiva sociológica.
Todas las corrientes sociológicas mencionadas anteriormente, tienen puntos de convergencia donde se lleva a cabo la aplicación, la acción social, el comportamiento, o la relación
entre la idea de sociedad
y los individuos que la integran.
Todas las corrientes mencionan a la acción como un elemento toral e indispensable para la sociología. De hecho, en esa aparente diversidad de discursos sociológicos, en realidad
no hay grandes discrepancias, por el contrario, hay grandes aportaciones que amalgaman
y solidifican la idea de la sociología.
Dicha relación construye y determina las estructuras en un vaivén interminable, no periódico
y creciente (diversificado) donde las cosmovisiones determinadas por los estratos
que lideran a los sistemas sociales (en todos los ámbitos,
desde políticos, económicos, culturales, hasta los familiares y la estratificación), suelen liberar sin pretenderlo, al ser humano a través
de la posibilidad del conocimiento, de la diversificación y de las condiciones económicas liberales. Las cuestiones del lenguaje que menciona el Interaccionismo simbólico, puede ser ejemplo contemporáneo de las relaciones en las estructuras sociales actuales. (Carabaña,
J. y Lamo, E. 1978)
Pongo ejemplos cuyo contexto se encuentra
en la actualidad del centro de México: La transformación del idioma hacia un lenguaje
“inclusivo” que más es excluyente y tamizador que vinculante o integrador. Lo mismo ocurre con la separación de vagones
del metro o en los autobuses. La problemática de las relaciones sociales (al menos en nuestro país) desde este ámbito,
en el contexto
actual, al parecer
tiene la pretensión de polarizar
a los pequeños
grupos (minorías por condiciones de género,
raza, edad o poder,
entre otras muchas divisiones)
en el ejercicio repentino y no
en un
ámbito educativo estructural.
La apropiación de símbolos
y la polarización de su práctica
ideológica sirven a los fines de dominación que ahora se globalizan. Las grandes
corporaciones y los sistemas
económicos que rigen esta época cultivan o siguen
cultivando la servidumbre en pos de una falsa realidad, ya no teológica, sino en otro orden de pensamiento que tiene que ver con el momento,
con la realidad y con la manera de abordar
esa realidad. (Yocelevsky,
R.
2001)
El pensamiento mágico ha muerto y resucitado en la web. Antes
lo fue en los medios masivos
y antes de ello, en la promesa de una vida después del ejercicio
social integrado en los dogmas.
Al Parecer, y considerando el contexto
planteado en el párrafo anterior, el pensamiento de Marx ha entrado en una paradoja metodológica, cuestionada por Weber.
Weber se perfila
hacia la descripción de una sociedad como la actual, donde el ser humano
asume su propia conducta
desde la cultura
en
la que está inscrito
(aunque la cultura ya empiece
a verse menos local y tenga una marcada
tendencia global). Así que la aplicabilidad actual del planteamiento marxista se vería en ciertos problemas, dada la tremenda diversidad de posturas sociales, de modos de producción y de macrosistemas serviles que albergan
fantasmas libertarios y legaloides como parte de un discurso
emancipador y reaccionario, transformador
pero sumiso y progresista pero inmoral. (Marescalchi,
Las Heras, Martínez, de Yong, Martínez
y Ramallo 2018).
De tal manera que el término marxista denominado “conflicto” tiene tantas aristas que pueden verse difuminadas por la amplitud
de su espectro
(espectro sociológico -o perspectiva sociológica-), o sea, ¿desde dónde abordar
el origen del conflicto?,
desde dónde mirar el
inicio del cambio social? o ¿cómo se ejerce y
desde dónde, la pugna de
la
organización social
para el cambio?
La interacción mutua en las relaciones dialógicas del individuo con su entorno
tanto geográfico como social,
empieza a vislumbrarse como educación. Otro asunto ampliamente abordado
por la sociología y por
sus representantes.
En el estudio de la sociología y sus aportes
a la educación, se identifican cuatro
autores principales que son considerados en las tradiciones teóricas europeas. Estos autores
son Emile Durkheim,
Max Weber, Carl Marx y Georg Simmel. Cabe partir de la idea de que la sociología de la educación es entendida partiendo de la perspectiva desde donde se visualiza
la interacción que tiene la sociedad para generar educación y lo que la educación
contribuye como proceso
para influir en la sociedad. Esta relación
y su estudio
es la llamada
“sociología de la educación. (Rojas-León, A. 2014)
Si la sociología es una ciencia que se encarga
de estudiar las relaciones sociales, así como los efectos provocados en los sujetos
que lo integran, de esta manera es que podemos tener un acercamiento a una definición de sociología, asunto complejo
por las diversas
perspectivas, pero coincidentes en la materia principal de estudio,
que es la comprensión de los fenómenos
sociales, alejándose la mirada de las
posturas religiosas o de pensamiento mágico.
La utilidad
de la sociología como
teoría estará principalmente en la aplicabilidad del conocimiento donde puedan existir propuestas que al interrelacionarse generen coincidencias, o sea, la consistencia y la coherencia que permita mirar a través
del análisis, la comprensión y reflexión
de los fenómenos
sociales desde un método cualitativo y cuantitativo y no precisamente un modelo.
Si la sociología es considerada como un modo de diagnosticar a la sociedad
para ejercer dominio
sobre ella o para aportar
con instrumentos ideológicos de liberación, al final son los actores sociales y políticos
quienes practican
los resultados de la teorización.
Las teorías
en sus campos
educativos trascienden con Durkheim, priorizando el papel social
de la educación, pues él mismo
se dedica a dar cátedra
en la Sorbona
como refieren Rojas y León (2014),
para sustentar la teoría y la práctica
pedagógica desde esta mirada social. Este autor destaca
a la socialización como un elemento determinante en espacios y tiempos definidos, para lograr
individuos competentes a esos contextos.
Durkheim realiza vario trabajos referentes a la educación en los que su visión sociológica, educativa y pedagógica, es consistente, así que la educación como ciencia,
es una derivación de la sociología, y su aplicabilidad y métodos
son eminentemente de carácter
pedagógico, o sea ideológico:
·
Educación y sociología
·
La educación moral
·
La evolución pedagógica en Francia
·
El papel de las Universidades en la educación social del país
·
La escuela del mañana
·
Debate
sobre la Educación Sexual
En
todo este material y muchas otras obras, su perspectiva parece retomar siempre
un mismo sendero asociado con los aspectos
morales en un sentido
de reacción mutua entre la socialización, lo que se aprende
en ese proceso y su reconstrucción. Así, el “funcional estructuralismo” mira también aspectos éticos desde la práctica de las relaciones sociales de dominio de un discurso pedagógico que dará frutos tremendos en las actividades de las nuevas
sociedades consumistas. (Rojas-León 2014)
Un autor contemporáneo a Durkheim fue Max Weber, quien desde una corriente distinta mira a la sociología como una interrelación que se asume de afuera
hacia adentro. La postura de Weber es llamada
la sociología comprensiva, de interacción social, individualismo metodológico o accionismo, centrando su mirada en ese relacionismo: observar lo que ocurre en la sociedad y con sus individuos para explicar los efectos de esas relaciones. Mirar de afuera
hacia adentro, es mirar las acciones
sociales (interaccionismo) para comprender la
acción individual.
Para weber, esa relación
o interacción entre los sujetos y las consecuencias de las acciones
individuales son consideradas como reciprocidad. Así, se alcanza a apreciar que la postura de Weber en cuanto a la educación, a pesar de no haber
estudiado a fondo las relaciones
entre la educación
y la sociología, su mirada se encuentra
asociada con la división
de clases y estamentos. Podemos apreciar
esta perspectiva en los diversos
trabajos de universidades y sus estructuras que realiza.
Otro autor que influye
de manera determinante en la concepción de la educación
como un elemento social, consecuencia y origen del dominio,
la marginación y la burguesía, es Carl Marx, quien a pesar de no haber escrito de manera específica sobre educación y sociedad,
deja ver una postura
muy sólida acerca
de lo determinante que es esta interacción desde las cúpulas hacia las bases de los sistemas
económicos dominantes y que buscan perpetuarse a través de las condiciones de producción mediante la dominación y la perpetuación de las estructuras piramidales
del poder burocrático. (Yocelevsky,
R. 2001)
En ideas generales, se identifica
que Rojas-León (2014) considera a Georg Simmel quien
mira a la sociología como una oportunidad de reflexión ecléctica que considera a las ciencias
sociales y a la filosofía. Los individuos son conscientes de ser socializados, dando origen a la aparición
de colectivos pues la manera en que se relacionan los individuos, esas ligaduras determinan las relaciones asociativas que entiendo
como estructuras internas. Así, se mira la importancia de las instituciones sociales pues mediante ellas es que se genera cohesión y el valor de la ligadura
mediante la conciencia que pueda haber en ese
proceso.
En
materia de educación, Simmel identifica a la existencia de adquisición de saberes
como un proceso para la vida y no sólo para la sociedad, por ello no visualiza
al estudiante como un agente pasivo, sino como un agente activo que aspira a alcanzar
el conocimiento. Al parecer Simmel, según Vernik, tiene un discurso pedagógico que se ejecuta mediante la descripción de modelos
de enseñanza y aprendizaje. (Rojas-León,
A. 2014)
Estas miradas de la educación
desde perspectivas sociológicas ayudan a fortalecer el trabajo
de teorización pedagógica. Aunque al parecer
las teorías comunicativas no son integradas al ámbito
educativo ni a la sociología, si no que el proceso es inverso:
La comunicación retoma aspectos
sociológicos aparte, pero en el ámbito de la colectividad y en las teorías sociológicas abordadas en este trabajo, no hay una aplicabilidad que valore el estudio de la comunicación que sea dirigida a la relación entre
sociología y educación.
La sociología y la educación
son términos asociados que, si bien no son sinónimos, no pueden existir
por separado. En un discurso social
siempre estará inmerso
el ámbito educativo,
de la
misma manera que un discurso
educativo no es posible sin
los procesos de
socialización. Todos los autores mencionados
en este trabajo relacionan su conocimiento en los mismos factores que son nombrados de distintas
maneras pero que tienen concordancias semánticas y epistemológicas coincidentes: interacción, ligaduras, dominio,
sujeción, entre otros términos. Las relaciones son indispensables para poder hablar de sociedad, lo mismo que de educación, cultura, política y otros leviatanes ideológicos que, sin duda, utilizan
su hegemonía ancestral como forma de dominio.
El discurso
y la ideología
como materia de estudio en la educación y en las relaciones sociales, pueden ser los elementos que me permitan
clarificar mi postura acerca de una perspectiva sociológica personal, ya en los ámbitos
educativos (de manera
específica) o en los culturales (en un sentido
más amplio sin llegar aún
a la enormidad que implica la sociedad). A lo que quiero
referirme es al discurso
visto como el tipo de cosas que suelen decirse en contextos
determinados por la praxis y la manera de decirlo
con determinados recursos
significativos, o sea,
lo
que se dice y cómo se dice.
Con lo anterior, pretendo basar mi argumento
desde donde puedo mirar a la sociología de la educación, ya que así me permite
relacionarlo con Max Weber, en quien encuentro mayores reflexiones y posturas
sólidas que en los demás autores. La generalización del discurso sociológico desde Weber, la veo como una
oportunidad de abarcar metodologías de análisis de los hechos sociales con amplitud.
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